sábado, 4 de mayo de 2013

Artículo sobre la importancia del juego en Educación Infantil

http://www.efdeportes.com/efd153/influencia-del-juego-infantil-en-el-desarrollo.htm

Podemos afirmar que el juego es un instrumento de aprendizaje, de y para la vida. Se puede utilizar no solamente para estimular la creatividad sino como una manera de transformar emociones negativas. Es un importante vehículo que tienen los niños/as para aprender y asimilar nuevos conceptos, habilidades y experiencias; por ello podemos decir, sin temor a equivocarnos, que es un instrumento primordial para la educación


LA ORGANIZACIÓN DE LOS ESPACIOS Y DEL TIEMPO. CRITERIOS PARA UNA ADECUADA DISTRIBUCIÓN Y ORGANIZACIÓN ESPACIAL Y TEMPORAL. RITMOS Y RUTINAS COTIDIANAS. LA EVALUACIÓN DE LOS ESPACIOS Y DEL TIEMPO


El espacio es un elemento importante en el ambiente educativo, además se puede definir como el lugar físico y tridimensional en el que el niño/a desarrolla sus tareas cotidianas y en el que descubrirá la orientación, organización y estructuración de los objetos y seres en relación con sí mismo y el espacio que ocupa.
Encontramos espacios interiores y exteriores. En cuanto a los espacios interiores hay que tener en cuenta que en Educación Infantil es preciso salir del “espacio-clase” para pasar al “espacio-escuela”, es decir, sacar el máximo aprovechamiento a la totalidad de los espacios que poseemos y convertirlos igualmente en espacios educativos.
En los espacios interiores podemos encontrar la entrada, los servicios, las aulas, salas de usos múltiples etc. Además debemos de tener en cuenta la importancia de los llamados “rincones de trabajo”. Estos rincones responden a una estructuración del espacio de la clase que recoge dinamismo, plasticidad y flexibilidad. Su objetivo es potenciar la autonomía intelectual.
En cuanto a los espacios exteriores, podemos ver que las ventajas del uso del espacio exterior son múltiples, y sus limitaciones escasas. El niño/a percibe el exterior como una aventura de sol, aire, imaginación y libertad. Hay que tener en cuenta que un espacio exterior debe de reunir una serie de condiciones como ser amplio de fácil acceso desde las aulas, espacio al sol y a la sombra, lugar para almacenaje de objetos de exterior, espacio cubierto para época lluviosa etc.
Por otro lado, la organización del tiempo también es importante en Educación Infantil. El tiempo  se puede entender como un continuo a través del cual se desarrolla de manera ordenada nuestras actividades según una orientación antes-después.
Encontramos varios tipos de tiempos dependiendo de la actividad y del lugar. Independientemente de estos tipos de tiempo, hay que tener en cuenta una serie de características como que sea un tiempo flexible, de la calidad del tiempo (dependerá de las actividades que planteemos, es decir, si son atractivas o no para el alumnado), el tiempo es ritmo y el ritmo es la repetición constante y de la misma manera de una serie de hechos. Por tal motivo, el tiempo en Educación Infantil ha de ser secuencial rítmico y constante.
Tanto para la distribución espacial como para la temporal, tenemos que tener en cuenta una serie de criterios.
Algunos de los criterios para la distribución espacial del aula vemos que pueden ser la necesidad de autonomía, dialéctica entre lo individual y grupal, curiosidad y descubrimiento etc.
En cuanto a los criterios para la distribución del tiempo, debemos tener en cuenta que aunque la organización de este deba ser planificada de forma intencional, no quiere decir que cada jornada sea programada de forma rígida y totalmente dirigida, ha de haber tiempo para el juego libre y la actividad espontánea del niño/a. Sin embargo, en el marco educativo en el que nos encontramos tenderemos en cuenta una serie de criterios a la hora de distribuir el tiempo en una jornada escolar, algunos de estos criterios son: características psicoevolutivas de los niños/as, evitar fatiga y favorecer la concentración, tener en cuenta el periodo de adaptación etc.
Un aspecto importante en la creación de hábitos en la Educación Infantil son las llamadas rutinas. Estas rutinas establecen los tiempos de construcción en la elaboración de procesos cognitivos, emocionales, incorporándose en el entorno a través de éstas.
Las rutinas en los primeros meses de vida van a dar las primeras nociones temporales y la primera estabilidad psíquica.  Todas las rutinas deben cuidarse de una forma esmerada y especial.
Como conclusión podemos decir que cada entorno promueve, facilita o potencia determinado tipo de conductas en detrimento de otras. Por ello cada educador/a debe tener a conciencia de cómo influyen las variables del entorno físico en los niños/as de manera que pueda agudizar la observación del ambiente en donde viven y crecen. Organizará el ambiente de acuerdo con su concepción educativa, variándolo y modificándolo cuando las necesidades del grupo lo aconsejan, contando con recursos para ello.


Pontíveros Gómez R. “La organización de los espacios y del tiempo. Criterios para una adecuada distribución y organización espacial y temporal. Ritmos y rutinas cotidianas. La evaluación de los espacios y del tiempo”. Revista digital Innovación y Experiencias Educativas. Nº 38 Enero 2011

RINCONES DE ACTIVIDAD EN EDUCACIÓN INFANTIL


miércoles, 1 de mayo de 2013

HACIA UNA ERA POST POSMODERNA EN LAS COMUNIDADES EDUCATIVAS


El artículo nos habla sobre los diferentes fenómenos fundamentales de la educación de nuestro tiempo, invitándonos a la reflexión y a la ampliación de nuestra posibilidad de vivir en el bienestar individual y social como seres naturalmente éticos y autónomos, capaces de asumir la responsabilidad de ser conscientes del mundo que producimos con nuestro propio vivir.
Estamos conscientes de que vivimos y convivimos en comunidades como la familia, la escuela, las organizaciones, la sociedad y el mundo natural, y de que en cada una de ellas nuestras acciones tienen un sentido u otro dependiendo desde qué emoción o deseo sean suscitadas.
La finalidad del trabajo es posibilitar que docente y estudiantes vivan y convivan en el bienestar que surge del moverse en una “autonomía reflexiva y de acción” que los hace naturalmente responsables, libres y éticos y, al mismo tiempo, les permita abrir espacios de convivencia y generar a través de la realización y conservación de tales espacios, un encuentro humano en que uno mismo, el otro, la otra o lo otro resultan legítimos “otros” en convivencia con uno, ampliando los espacios de plasticidad conductual y de transformación congruente con el mundo que la comunidad educativa trae a la mano en su vivir y convivir.
El artículo nos haba del papel de la escuela desde varios puntos de vista.
En primer lugar, la escuela como comunidad educativa, se nos habla de que la comunidad surge a partir de las acciones que las personas realizan en todo momento, en la conservación de las relaciones entre ellas. Centrar el enfoque en la comunidad de personas que generan una comunidad educativa permite que pueda ser vivencial lo que muchos colegios conciben como “proyectos educativos”.
También se nos habla de la escuela como centro social ya que no hay escuela o colegio que se encuentre desconectado de ningún proceso social y menos aún de otras organizaciones. El colegio pasaría a constituirse, además de un espacio educativo como hemos dicho anteriormente, en un centro social donde se pueden llevar a cabo conversaciones abiertas, de contenidos ciudadanos, conversando todo lo público, integrando siempre a los niños y jóvenes, siendo esta, para ellos, la ocasión de múltiples aprendizajes que se dan en el vivir comunitario, creando condiciones espontáneas para generar una conciencia social.
Por último se nos habla también de la escuela como una comunidad científica
También el artículo nos habla de un espacio de acción ética que surge como una consecuencia espontánea del moverse en la reflexividad, donde todo actuar está determinado por los propios deseos, ya que no hay ninguna otra condición externa que incida, a pesar de que en el vivir corriente esto sea utilizado como un argumento para excusarse.
El artículo nos muestra los perfiles post posmodernos del educador, del estudiante, de la familia y de la sociedad.
-          Perfil estudiante post posmoderno: Se trata de que los niños vivan un espacio experiencial de transformación reflexiva en la convivencia, que empieza en el útero, en el cual se van transformando de modo que ese espacio genere las posibilidades de autonomía en la interacción hasta su adultez, como seres respetadores de sí mismo y de los otros, colaboradores, autónomos y responsables.
-          Perfil de la familia post posmoderna: Que los niños aprendan los quehaceres fundamentales de su vida adulta a través de la convivencia y viviendo en el mutuo respeto en todas las partes, pero primariamente, durante la infancia, en la casa, en la escuela y en la calle.
-          Perfil de la sociedad post posmoderna:  La tarea central de la educación y de la sociedad es que este tránsito hacia la vida adulta se produzca en la configuración de un mundo grato para el niño, en el cual se pueda colaborar y aprender sin temor a desaparecer en la colaboración y sin tener vergüenza por no saber
Como conclusión, podemos ver que esta propuesta de trabajo se lleva a cabo desde un sustrato epistemológico unitario que elude de manera consciente toda tentación dualista, ampliando el entendimiento de nuestra constitución como seres vivos y como seres humanos, invitándonos a la reflexión y a la ampliación de nuestras posibilidad de vivir en el bienestar individual y social como seres naturalmente éticos y autónomos, capaces de asumir la responsabilidad de ser conscientes del mundo que producimos con nuestro propio vivir.


Dávila Yáñez X. Maturana Romesín H. Hacia una era post posmoderna en las comunidades educativas. Revista Iberoamericana de Educación. Nº49 (2009).

jueves, 25 de abril de 2013

ATENCIÓN TEMPRANA



“Conjunto de intervenciones, dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos. Estas intervenciones, que deben considerar la globalidad del niño, han de ser planificadas por un equipo de profesionales de orientación interdisciplinar o transdisciplinar”. Esta es la definición que da el Libro Blanco de la Atención Temprana. El Libro Blanco de Atención Temprana es un instrumento para poder llegar a la comprensión y el desarrollo de la Atención Temprana. Además ha propiciado la expansión de la Atención Temprana, así como el diseño de planes específicos en las diversas Comunidades Autónomas.

La Atención Temprana no debe de entenderse como algo dirigido exclusivamente a niños con discapacidad sino que va dirigida a toda la población infantil. Las intervenciones se hacen tanto al niño como al entorno que le rodea, es decir, a la familia, escuelas, etc.
También encontramos definiciones de otros autores sobre la atención temprana como las siguientes:
-          Guralnick (2001): “sistema diseñado para apoyar patrones familiares de interacción que mejor estimulen el desarrollo evolutivo del niño”.

-          Shonkoff y Meisels (2000): “los servicios multidisciplinares que se les ofrecen a los niños desde su nacimiento hasta los cinco años. Los principales objetivos son: fomentar la salud y el bienestar infantil, mejorar las competencias emergentes, reducir los retrasos evolutivos, remediar las discapacidades existentes o posibles, prevenir los deterioros funcionales, fomentar la paternidad responsable y sobre todo la funcionalidad familiar”.

-          Dunst (1985): “provisión de apoyo (y recursos) a las familias de los niños por parte de los miembros de redes de apoyo social formal o informal que repercuten tanto directa como indirectamente en los padres, la familia y el funcionamiento del niño”.

En los inicios de esta disciplina se empezó utilizando el concepto de estimulación precoz pero evolucionó a una terminología más precisa, es decir, pasó a llamarse estimulación temprana. Este término aparece en el documento de la Declaración de los Derechos del Niño, en 1959, definido como una forma especializada de atención a los niños y niñas que nacen en condiciones de riesgo biológico y social, en el que se privilegia a aquellos que provienen de familias marginales, carenciales o necesitadas. Es  Lydia Coriat la que propone e inicia el cambio de precoz a temprana. Define la estimulación temprana como “una técnica que tiene por objetivo apoyar al niño en el desarrollo de sus aspectos instrumentales, destinada a brindar impulso a funciones ya existentes en el sujeto, y susceptibles de averiarse por medio del estímulo, actuando dicha estimulación a través de la actividad que produce en el sujeto estimulado, dirigiéndose al niño en su conjunto, siendo la acción el eje de datos en el desarrollo del niño, consistente en crear las mejores condiciones posibles para que la misma familia del niño lo rodee y lo incluya como uno más”. Pero en 1998 Candel diferencia entre ambos conceptos diciendo que: “Estimulación precoz, como un tratamiento dirigido únicamente al niño, sino más bien atención temprana como un conjunto de actuaciones dirigido al niño, la familia y a la comunidad”. Ya en el año 1999 el grupo de Prevención y Atención al Desarrollo Infantil en 1999 la define como: “Conjunto de acciones planificadas”. Finalmente en el año 2000  el Libro Blanco de la Atención Temprana ofrece la última definición de Atención Temprana: “Se entiende por Atención Temprana el conjunto de intervenciones, dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos. Estas intervenciones, que deben considerar la globalidad del niño, han de ser planificadas por un equipo de profesionales de orientación interdisciplinar o transdisciplinar”.

Una atención Temprana en la escuela debe participar de principios esenciales como son:
-          El diálogo entre las familias y las administraciones; la gratuidad e igualdad de oportunidades evitando riesgos y previniendo discapacidades. Interdisciplinariedad que debe identificar los diferentes ámbitos (físicos, psicológicos y pedagógicos) y la coordinación de los profesionales que intervienen.
-          Una buena sectorización que haga limitar los campos de actuación a los diversos servicios.
-          El tutor/ a de aula debe realizar una intervención didáctica que tenga en cuenta todos los factores que intervienen en el desarrollo infantil (físico, neurológicos, psicológicos y pedagógicos) para intervenir desde el punto de vista educativo.
-          Es decir, es necesario proceder en primer lugar a una valoración de las necesidades del niño y de su entorno, para realizar posteriormente un tratamiento educativo rehabilitador que tenga en cuenta el currículum común de su edad al mismo tiempo que los programas de apoyo específicos.

En la organización de toda etapa educativa se deben considerar aspectos formales como son las leyes y planificación docente; aspectos personales como profesionales que inciden en la etapa y aspectos materiales.
En el organigrama actual de la administración pública los ámbitos competentes en materia de Atención Temprana son: Sanidad, Servicios Sociales y Educación.
Se hace necesario un sistema que regule y arbitre las relaciones entre estas tres áreas, creando un marco legislativo de carácter estatal y autonómico que establezca la coordinación y la actuación conjunta a favor de la gratuidad y universalización de los centros de Atención Temprana en todo el territorio del Estado.

miércoles, 17 de abril de 2013

PLANIFICACIÓN PARA EL PROCESO DE ENSEÑANZA APRENDIZAJE EN LA EDUCACIÓN INFANTIL


Debemos de entender el proceso de desarrollo (formación progresiva de las funciones propiamente humanas como el lenguaje, el razonamiento, la memoria, la atención o la estima) desde una perspectiva constructivista repercute en nuestra intervención y planificación como maestros y maestras en el proceso de aprendizaje (mediante ellos incorporamos nuevos conocimientos, valore y habilidades que son propios de la cultura y la sociedad en que vivimos) del alumnado.
Podemos considerar que esta etapa de Educación Infantil tiene entidad propia; conviene no caer en la trampa de dejarnos llevar por las exigencias que pueden manifestarse desde las etapas posteriores de la enseñanza.
Es esencial saber qué queremos enseñar y porqué. A partir de aquí encontraremos las diversas maneras de alcanzar nuestro objetivo. La reflexión sobre qué queremos que aprendan los pequeños durante la etapa es un elemento fundamental para proporcionarle coherencia. Aprendemos  a través de la relación que establecemos con los objetos y las personas. Es fundamental proporcionar experiencias variadas a los niños y ayudarles a establecer relaciones entre todo lo que experimentan. Todo cuanto queremos que aprendan desde el nacimiento hasta la los seis años puede considerarse contenidos de aprendizaje de esta etapa. Es importante identificar las particularidades de cada ciclo ya que esto nos ayudará a determinar los objetivos propios que queremos alcanzar en cada uno de ellos. Es obvio que hay diferencias entre lo que necesitan los bebés de un año y lo que necesitan los de cuatro; la identificación de estas necesidades distintas nos ayuda a pensar en el currículum propio de cada una de las edades y de los dos ciclos.
La Educación Infantil constituye la etapa educativa con identidad propia que comprende a niños/as desde el nacimiento hasta los 6 años de edad, distribuidos en dos ciclos de educación infantil: el primero comprende desde los cero a los tres años de edad, y el segundo ciclo desde los tres hasta los seis años.
La Educación Infantil tiene carácter voluntario y su finalidad es la de contribuir al desarrollo físico, afectivo, intelectual y social de los niños/as. Además tiene los principios generales de transversalidad, integración y globalidad.
Del mismo modo que en otras etapas educativas, el objetivo de la educación no es exclusivamente el rendimiento de los niños; en la educación infantil, las propuestas didácticas, las intervenciones del profesorado y todo cuando constituye la práctica educativa es igualmente susceptible de evaluación.  La evaluación  está al servicio de una enseñanza capaz de dar respuesta a las necesidades de los diversos alumnos que constituyen un grupo. La función básica de la evaluación en esta etapa consiste en proporcionar información que permita regular la enseñanza, ajustarla y adecuarla a los diferentes usuarios a los que va dirigida.
Del mismo modo que hay que cuidar la evaluación, las situaciones, los instrumentos etc, también hay que cuidar los medios y las formas a través de las cuales comunicamos la información procedente de la evaluación a los diferentes destinatarios posibles. Conviene reflexionar sobre cómo la utilizarán y cómo podemos ayudarles a utilizarla en beneficio del niño.
En cuanto a los niveles de concreción curricular encontramos:
-          Primer nivel: Enseñanzas mínimas (Gobierno del Estado)
-          Segundo nivel: Decreto de Currículo (Comunidades Autónomas)
-          Tercer nivel: Programaciones didácticas (Equipo docente del centro educativo)
-          Cuarto nivel: Programación de aula (Maestro)

Por último, podemos ver la importancia del trabajo cooperativo. El trabajo en equipo no es opcional; es un requisito para una enseñanza coherente, basada en principios compartidos que eviten lagunas y repeticiones innecesarias. Es un requisito para una enseñanza de calidad.
La elaboración de un proyecto de centro es una herramienta crucial para progresar en una propuesta educativa de calidad, ya que exige el trabajo en equipo en torno a cuestiones fundamentales; ¿qué enseñamos y por qué?, ¿cuándo y cómo lo hacemos?, ¿cómo evaluamos que nuestros esfuerzos tengan éxito?
Elaborar un proyecto de centro es un proceso y un hito. No se hace para guardarlo en un cajón, sino para llevarlo a la práctica y, posteriormente, a partir de las actuaciones e intervenciones realizadas, modificarlo y enriquecerlo constantemente.